Ruptura amorosa, ellos vs ellas

Ruptura amorosa, ellos vs ellas
A veces parece que el amor de la mujer crece gradualmente, durante meses, incluso cuando a menudo comenzó como indiferencia.

Una mujer puede llegar a enamorarse completamente de un hombre por el que en un principio, no lo habría considerado jamás.

En cambio, en la mayoría de los casos, los hombres no se enamoran gradualmente, y no suelen salir con mujeres por las que no estaban inicialmente interesados.

Lo cierto es que existe un patrón para estas situaciones.


El amor romántico masculino normalmente es algo que o bien comienza temprano y continua, o de lo contrario no se inicia en absoluto.

La información que un hombre necesita para activar el amor romántico es la información que se puede percibir en unas pocas interacciones con una mujer.

Una gran parte de su atracción por una mujer es física, y su belleza física aproximada se puede demostrar fácilmente.

Ruptura amorosa: ¿quién tarda más en recuperarse, ellos o ellas?

Queda muy claro que en materia afectiva, el sufrimiento es muchas veces inevitable, y aunque si bien es cierto que todos lo hacemos a nuestra manera particular, hay también quién se pregunta si las mujeres sufrirán más que los hombres o a la inversa.

En ocasiones se tiene la incorrecta idea de que ellos, superan las rupturas más rápidamente que ellas, y que son las mujeres quienes de forma más común se ven inmersas en largos procesos de duelo. ¿Es esto verdad?

Empezaremos diciéndote que las generalizaciones nunca son aceptables ni convenientes. 

Cada uno de nosotros somos únicos y disponemos de nuestros propios recursos (más o menos adecuados) para afrontar las cosas. Es pues poco conveniente etiquetar o como decimos, generalizar.

Ahora bien, como en materia de estudios parece que casi todo ha pasado por la lupa de un grupo de científicos, hoy,  queremos hablarte del trabajo que realizó al respecto la universidad neoyorquina de Binghamton.

El estudio se publicó en la revista Evolutionary Behavioural Sciencies.

Te invitamos a conocer los datos a continuación.
¿Es verdad que los hombres tardan menos en superar una ruptura?

Pues por la información obtenida parece que no. Según nos explica el director del estudio, Craig Morris, investigador de antropología, la mujer sufre de forma muy intensa justo después de la ruptura, pero con el tiempo se va reponiendo. Y aún más, puede salir fortalecida de ello, es decir, actúa a menudo con resiliencia.

En el caso de los hombres, el proceso parece ser diferente. Siguen avanzando, no evidencian el sufrimiento de forma abierta, sino que lo internalizan y pueden arrastrar esa tristeza, es frustración o sentimiento de pérdida, durante muchos años.

De hecho, según nos explican puede ser algo muy autodestructivo en algunos hombres. 

Esto no quiere decir en absoluto que siempre sea así, sino que según este estudio, por término medio, lo que puede llegar a ocurrir en una mente masculina es lo siguiente:

Se pierde la concentración, cuesta mucho centrarse en la tarea, en el trabajo, los estudios…

Puede generarse durante un tiempo una insensibilidad emocional. Pueden iniciarse nuevas relaciones, pero “falta algo”, no son auténticas.

Las mujeres, por su parte, viven el proceso de una forma muy intensa justo después de sufrir la ruptura. Su mundo queda “inmovilizado” por completo durante unos meses, nada fluye y se sienten como detenidas. Es común que sufran una tristeza muy intensa, un sufrimiento que según este estudio no se alarga demasiado, porque logran reponerse de forma más rápida y adecuada que los hombres.

Te preguntarás por qué ocurre esto, por qué esta diferencia a la hora de afrontar las rupturas.

– En el estudio se sugiere una explicación evolutiva: las mujeres son más selectivas y se focalizan en encontrar parejas adecuadas con las que conseguir estabilidad y proyección biológica. Si una falla, hay que buscar otra mejor.

– Por su parte, los hombres ven una ruptura como un fracaso, como el tener que competir ante otros por una pareja, dedicar tiempo, recursos, más esfuerzos… En vista de que hasta no hacía mucho… “lo tenían todo”.

Obviamente, estas ideas responden a una visión evolutiva y biológica que no convence a muchos. Ahora bien, lo que sí queda claro es lo que podemos ver muy a menudo entre las relaciones de nuestros conocidos y las nuestras propias:
Los hombres suelen interiorizar más el dolor, no verbalizan tanto sus sentimientos, sus emociones de una forma tan abierta que las mujeres. 

Es común aparentar estar bien, e intentar olvidar a través del trabajo, del deporte, pensando que el propio tiempo es el que cura.

Las mujeres, por su parte, se hunden en un primer momento, pero esa “introspección”, ese duelo interno les sirve a veces para reordenar un poco sus propias emociones. Las gestionan un poco mejor, las canalizan, las liberan y pueden dejar ir muchos resentimientos.

Queda claro que ninguno de nosotros somos expertos en esto de afrontar fracasos. Cada uno lo hace mejor o peor, como bien puede. No obstante lo más importante es no proyectar rabias o resentimientos, porque toda emoción negativa “nos esclaviza”.

Hay que valorarse a uno mismo, y permitirse ser feliz de nuevo sin cargas y con esperanza. 

Si aparece una piedra en tu camino, no la cargues a tu espalda o el peso será insoportable. 

Aprende a superarla, y después, déjala ir para avanzar, para descubrir cosas mejores.

Ruptura amorosa, ellos vs ellas

Enamorarse: ¿es lo mismo para ellos que para ellas?

Los hombres se enamoran de…

Gran parte de su atracción por una mujer tiene sus raíces en su personalidad y energía. Esto toma más tiempo que la atracción física, pero todavía es posible adivinarlo dentro de un número bastante limitado de encuentros. 

Otros datos, como las creencias de una mujer religiosas o políticas, su clase social, su familia, etc, se ven a través de la conversación. Por lo tanto, en general, un hombre puede evaluar a una mujer con bastante rapidez.
Las mujeres se enamoran de…

Ahora, para las mujeres, la situación es diferente. Muchos de los factores desencadenantes de una mujer para el amor romántico son menos inmediatos: Su fuerza personal y la estabilidad emocional, que sólo pueden ser demostradas viendo a la persona reaccionar ante situaciones difíciles, y es improbable que surjan a diario. O su compromiso, que sólo se demuestra en proporción a la duración de la relación.

En otras palabras, mientras que un hombre juzga a una mujer sobre todo en relación a sí mismo, por lo que lo hace muy rápidamente, una mujer evalúa al hombre de la forma en la que se relaciona con el mundo exterior, y esto lleva más tiempo. Además, y quizás lo más importante, una mujer necesita sentir fiabilidad hacía su hombre para evaluarlo, y esto requiere tiempo.
Está todo en los genes

Desde el punto de vista de la biología evolutiva, esto tiene sentido: el hombre que propaga sus genes con éxito no necesita meses para juzgar el potencial reproductivo de su pareja, o su capacidad para alimentar y educar a los hijos; él puede ver estas cosas en las señales físicas: su energía, su estado de ánimo, y su instinto para cuidar de él. 

Pero la mujer que propaga sus genes juzga con exactitud si el hombre que quiere como compañero es además de fuerte, estable, y capaz de proteger y proveer para sus hijos hasta que estos crezcan.

Ruptura amorosa, ellos vs ellas

¿El amor dura para toda la vida? ¿Dura 2, 4, 7 años?

¿Cuánto nos dura el amor?

Según la antropóloga Helen Fisher el amor viene a durar unos 4 años. Justo ese primer periodo de enamoramiento en el que la atracción sexual es muy importante y en la que al llegar el final, rozando los 4 años, se tiene descendencia.

Se entra, entonces, en la segunda fase que es la del cariño, en la que juntos criamos y educamos, y en la que esa sensación inicial va desvaneciéndose. Finalmente, llega el deseo de separación.

Y es que, según esta antropóloga, este proceso es natural, ya que nuestro organismo no puede soportar durante mucho tiempo la noria de sensaciones que sentimos, debido a la química que se genera cuando nos enamoramos: los altos niveles de dopamina, testosterona y norepinefrina que segrega nuestro cerebro. Por eso, tienen fecha de caducidad: ¡entre 1 y 4 años!

Investigadores de la Universidad de Pisa también concluyeron en prácticamente lo mismo: el enamoramiento dura entre 2 y 4 años. Pasado este tiempo, nuestro cerebro vuelve a la normalidad.

Después de este periodo según el sexólogo Dietrich Klusmann, las mujeres dejan de tener deseo sexual mientras que en el hombre ese deseo se mantiene. ¿Por qué? La explicación para él no está más que en la evolución de la especie: la mujer quiere cerrar el vínculo amoroso con su pareja y el hombre mantener la fidelidad.

Para  Frederic Beidberger, autor de “Te amaré, ¿para toda la vida?”, el amor dura 900 días, 156 semanas o 3 meses lo demás es afinidad, cariño y compromiso voluntario de querer seguir con esa persona.

¿Y qué dicen las estadísticas?
1. Según un estudio estadounidense 2 de cada 5 matrimonios terminan en divorcio. Los motivos: la infelicidad (59.9%) y la falta de comunicación (6.7%).

2. La media del divorcio está tras una relación de 14.5 años. Por nulidad 9 años y por separación 17.8 años.

¿Eso es todo?

Algunos seguro que os habréis quedado tan tristes como la autora de este artículo. Entonces, ¿con esto tenemos que conformarnos? ¿Tenemos que hacernos a la idea que en alguno de los 2 el cerebro volverá a la normalidad antes que en el otro y que al menos un corazón se romperá?

¿Donde queda la complicidad, la compañía, el cariño, el respeto, la familia? ¿Qué hay de esas parejas de ancianos que se adoran mutuamente? Quizá llegada cierta edad, ya no tengamos ganas de subir de nuevo a la noria de las sensaciones y menos periódicamente, ¿no? El pasional amor de Romeo y Julieta ni puede ni debe durar toda la vida.

Estar atontados, no poder dejar de pensar en esa persona y sentir mariposas en el estómago constantemente llega a agotar.  ¿Qué hay de ese otro amor más profundo, más intenso, más espiritual que nos puede llegar a unir por muchos, muchos años? Ese vínculo a nuestro parecer, aunque distinto, puede ser tan poderoso cómo ese amor pasional de los primeros años.

Nos encantaría que completaseis el artículo con vuestras opiniones, porque independientemente de lo que diga la Ciencia, ¿cómo vives tú el amor?