Acabar con las gripes

Acabar con las gripes
Para acabar con las gripes

No existe ni vacuna ni cura para la gripe.

La gripe o resfriado común es una de las enfermedades de la cual, a pesar de ser leve, la Humanidad querría desembarazarse con total seguridad. 

Probablemente, no exista nadie que no se haya engripado al menos una vez en la vida. 

Y es que un adulto se engripa por término medio de dos a tres veces al año, y un niño puede hacerlo de seis a ocho veces en ese tiempo. 

Afortunadamente, la gripe solo causa los síntomas, normalmente leves, que todo el mundo sabe y que no voy a repetir aquí, aunque en el caso de pacientes de asma o de enfermedad pulmonar obstructiva, la gripe puede suponer riesgo de muerte.

No existe ni vacuna ni cura para la gripe. No queda otro remedio que sufrirlo y pasarlo cuando lo cogemos. 

El conjunto de síntomas más comunes dura alrededor de una semana, pero algunos efectos, como la tos, pueden tardar hasta tres semanas en desaparecer, o incluso más de un mes en el caso de los niños.

La razón por la que la gripe carece de cura y de vacuna es que existen más de doscientas variantes de virus que lo causan. 

Esto ha hecho imposible desarrollar una vacuna que sea capaz de protegernos contra todas ellas. 

Igualmente, los virus causantes de las gripes son capaces de mutar muy rápidamente, lo que ha hecho también imposible el desarrollo de fármacos antivirales eficaces, ya que los virus generan en muy poco tiempo mutaciones que les confieren resistencia frente a ellos.

El fracaso para tratar la enfermedad infecciosa más frecuente de la Humanidad y de la Historia no se debe, por tanto, a una deficiente investigación científica sobre estos virus. 

Bien al contrario, la investigación ha desvelado no solo el genoma de estos virus, sino los mecanismos moleculares particulares por los que estos, una vez introducidos en una célula, son capaces de producir las proteínas y el ARN necesarios para formar numerosas nuevas partículas de virus infecciosas.
Este conocimiento ha revelado que los virus de la gripe no solo dependen de sus propios genes para reproducirse.

Como buenos parásitos moleculares que son, los virus de la gripe han evolucionado para aprovecharse de algunos genes de las células que infectan y que les resultan necesarios para su reproducción. 

Uno de estos genes es el que produce el enzima llamado N-miristoiltransferasa. ¿Qué demonios es esto?


Miristilación crítica

Y bien, a pesar del nombre, la función que desempeña este enzima no es tan difícil de comprender. 

El enzima une un ácido graso, el llamado ácido mirístico, a la primera proteína producida por el virus.
 
Probablemente estemos familiarizados con los ácidos grasos, como el oleico y los ácidos grasos omega-3. 

Pues bien, el ácido mirístico es otro de esos ácidos grasos, que, aunque menos conocido, no es menos importante.

En efecto, algunas proteínas de las células necesitan ser miristiladas, es decir, necesitan unir una molécula de ácido mirístico, para funcionar correctamente o para ser dirigidas al sitio de la célula donde deben realizar su función.
 
Normalmente, la adición de una molécula de ácido mirístico, gracias a la acción del enzima mencionado, consigue que las proteínas puedan unirse a la membrana de las células, que es de naturaleza grasa, como también lo es el ácido mirístico.

En el caso de las proteínas del virus de la gripe, es necesaria la miristilación de la primera proteína producida por este virus para que los pasos subsiguientes de ensamblaje de las proteínas víricas, de modo que formen nuevas partículas activas de virus, puedan proceder con normalidad. 

Esta miristilación es llevada a cabo por el enzima N-miristoiltransferasa (en adelante, NMT), que, como decíamos, no es producida por el virus, sino por las células que estos infectan. Varios estudios han demostrado que, si este enzima no funciona bien, los virus de la gripe no pueden reproducirse.

El conocimiento anterior abre la posibilidad de impedir con algún fármaco la actividad del enzima que transfiere el ácido mirístico a las proteínas del virus. Puesto que este enzima no es producido por los genes víricos, estos no podrían mutar y generar así resistencia al fármaco. 

Este fármaco, sería, por consiguiente, eficaz contra la práctica totalidad de los virus de la gripe, que necesitan de la acción del enzima para su reproducción.

Gracias a estos conocimientos, un grupo de investigadores de varias universidades británicas decidió iniciar una búsqueda de moléculas que pudieran ser buenas inhibidoras del enzima NMT. 

El fármaco debería ser capaz de inhibir la actividad de este enzima en un grado tal que no causara problemas importantes a las células del organismo, pero sí los causara a los virus que las infectaran. 

Puesto que los virus se reproducen con gran rapidez y requieren para ello una elevada actividad del enzima NMT, tal vez si se lograra disminuir esta actividad solo en un cierto grado esto podría ser suficiente para evitar la reproducción vírica sin afectar al funcionamiento normal de las células que, como hemos dicho, requieren de una cierta actividad de este enzima para su vida normal.

Tras una intensa búsqueda de moléculas mediante el uso de modernos métodos, los. científicos identifican un nuevo inhibidor del enzima NMT que es capaz de disminuir sustancialmente la reproducción del virus de la gripe sin causar toxicidad adicional a las células. 

Por el momento, estos estudios se han realizado solo en células cultivadas en el laboratorio. 

Habrá que esperar a los resultados de los experimentos realizados en animales, y también a los pertinentes ensayos clínicos con pacientes, pero hoy existe una cierta esperanza de que en unos pocos años podamos disponer de un nuevo fármaco que, finalmente, cure los molestos y persistentes resfriados.

Referencia:Aurélie Mousnier et al. Fragment-derived inhibitors of human N-myristoyltransferase block capsid assembly and replication of the common cold virus. Nature Chemistry.
Fuente: https://jorlab.blogspot.com
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