De bilis,flora,inmunidad y cáncer

Bilis, flora, inmunidad y cáncer
Bilis, flora, inmunidad y cáncer.

Los investigadores enfocan sus esfuerzos en estudiar la llamada inmunovigilancia contra el cáncer.

La investigación en biomedicina ha dejado claro que los humanos y otros mamíferos no somos organismos, sino meta-organismos, es decir, algo “más allá” que un organismo. 

La flora intestinal y las bacterias que habitan las superficies corporales ejercen un efecto tan importante en lo que somos que no pueden ser separadas de nosotros sin que eso modifique incluso nuestra propia identidad. 

Es el conjunto de todas nuestras células y de todas nuestras bacterias, en sí mismas organismos hechos y derechos, lo que hace de nosotros lo que somos.

Un nuevo hallazgo que ha venido a confirmar de manera dramática lo anterior es el descubrimiento de que la flora intestinal, la bilis y el cáncer de hígado están relacionados a través de la activación de nuestro sistema inmune. 

Vamos a intentar explicar cómo se ha descubierto esta extraña y compleja relación y sus implicaciones para el tratamiento del cáncer de hígado, uno de los cánceres que más muertes causa en el mundo.

Los investigadores del estudio, realizado en los Institutos Nacionales de la Salud de los EE.UU., sabían que existe una estrecha asociación, descubierta en los últimos años, entre la flora intestinal y el hígado. 

Numerosas enfermedades hepáticas están asociadas con desequilibrios en las especies bacterianas de la flora intestinal. 

Por ello, algunos científicos han sugerido que el cáncer de hígado pudiera estar afectado por alteraciones en la flora. 

De hecho, el hígado contiene numerosas células del sistema inmune y se ha comprobado que la composición de la flora intestinal afecta al resultado de tratamientos de inmunoterapia contra el cáncer de hígado, es decir, a tratamientos basados en la activación del sistema inmune para que elimine a las células tumorales.

La razón que puede ayudar a explicar los hechos anteriores es que el 75% del aporte sanguíneo al hígado procede de la vena porta, la cual recoge y transporta a este órgano la sangre que antes ha irrigado al intestino. 

De este modo, las sustancias producidas o metabolizadas por la flora intestinal pasan a la sangre y son transportadas así al hígado. 

Unas de estas sustancias son los ácidos biliares, componentes fundamentales de la bilis.

Como sabemos, la bilis es un líquido verdoso-amarillento producido por el hígado y almacenado en la vesícula biliar, desde donde se secreta al intestino para ayudar a la emulsión y digestión de las grasas. 

Existe una recirculación de los productos metabólicos de los ácidos biliares, componentes fundamentales de la bilis y muy relacionados químicamente con el colesterol, los cuales son devueltos al hígado por la vena porta una vez han sido metabolizados por las bacterias de la flora.

Estudios adicionales indicaron que los productos metabólicos de los ácidos biliares producidos por la flora podrían contribuir al desarrollo del cáncer de hígado. 

Para intentar averiguar si esto era cierto, los investigadores utilizan ratones de laboratorio que desarrollan cáncer de hígado de manera espontánea o a los que les producen metástasis hepáticas de varios tumores. 

Los investigadores enfocan sus esfuerzos en estudiar la llamada inmunovigilancia contra el cáncer, es decir, la función que el sistema inmune desempeña para eliminar a las células tumorales. 

La razón de estudiar esto es que el sistema inmune se encuentra siempre vigilante para controlar a las bacterias de la flora y su funcionamiento normal es fuertemente afectado por esta.

Llamada a las asesinas

Para determinar con claridad si la flora intestinal afecta al crecimiento de los tumores, los investigadores tratan a los animales con una combinación de tres antibióticos que eliminan gran parte de su flora. 

En estas condiciones, los ratones redujeron el crecimiento de los tumores y de las metástasis que se desarrollaban en el hígado, pero no disminuyeron el crecimiento de tumores que los científicos habían inducido a crecer en otras partes del organismo. 

Así pues, parece claro que la flora intestinal favorece el crecimiento tumoral en el hígado, si un tumor se desarrolla en este órgano.

Al estudiar las células inmunes presentes en el hígado de los ratones con tumores hepáticos, los científicos encuentran que la flora intestinal afecta a la presencia y actividad de las llamadas células asesinas naturales (NK, por sus siglas en inglés), las cuales son las más importantes en la inmunovigilancia contra el cáncer, porque son capaces de matar a las células tumorales. 

Al eliminar la flora con antibióticos, las células NK incrementan su presencia y actividad en el hígado, lo que contribuye a disminuir el crecimiento tumoral.

Los investigadores sabían que estas células acuden a los diversos órganos cuando detectan una molécula particular producida por las células de los vasos sanguíneos. 

La eliminación de la flora aumentó la producción de esta molécula en los vasos sanguíneos del hígado, lo que condujo a que un mayor número de células NK acudiera a ese órgano.

¿Por qué era esta molécula producida en mayor cantidad al eliminar la flora? Los investigadores determinan que los productos metabólicos de los ácidos biliares generados por la flora intestinal son responsables de disminuir la producción de esta molécula. 

Por esta razón, cuando la flora es eliminada, la producción de la molécula aumenta y más células NK acuden al hígado, donde actúan para matar a las células cancerosas y disminuir así el crecimiento tumoral. 

Finalmente, los investigadores son capaces de determinar que las bacterias del género Clostridiumsonlas más importantes en la generación de los productos derivados de los ácidos biliares que afectan a la cantidad de células NK en el hígado.

Queda aún por esclarecer si algo similar sucede en el ser humano. 

De confirmarse esto último, la manipulación de las especies bacterianas de la flora intestinal o tratamientos para disminuir la secreción de bilis, por ejemplo, mediante una dieta pobre en grasas, podrían ser estrategias muy útiles para mejorar la terapia contra el cáncer de hígado, un tipo de tumor que ha visto triplicada su incidencia en las últimas décadas.

Referencia:Chi Ma et al. Gut microbiome-mediated bile acid metabolism regulates liver cancer via NKT cells. Science. May 25, 2018. DOI: 10.1126/science.aan5931.
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