Arañas vuelan con la electricidad atmosférica

Arañas vuelan con la electricidad atmosférica
Arañas capaces de volar utilizando la electricidad de la atmósfera.

Gracias a un nuevo estudio se descubre que las arañas detectan la electricidad atmosférica y la utilizan para elevarse gracias a sus largos hilos de seda.

Las arañas comparten una técnica de dispersión que favorece la supervivencia de la especie y evita la combatividad de los depredadores dándoles la capacidad de volar.

La poetisa del Romanticismo, Doña. Eulalia de Llanos y Noriega (Gijón 1809-1865), ya hizo una especial mención a este singular fenómeno:

—”¡Ay! Tente: no te lances a la región del viento. Ni pongas tu existencia en conocido riesgo.

—¡Ay! tente, que Natura, no concedió a tu cuerpo. La aptitud necesaria para emprender un vuelo”

Desde un primer momento, Charles Darwin pensó que la electricidad podría estar involucrada en este proceso cuando notó que los soportes de seda de la araña parecían repelerse entre sí con fuerza electrostática.





Por su parte, Pelegrín Franganillo Balboa creó uno de los primeros manuales de aracnología como referencia de divulgación sobre arácnidos y sus peculiaridades.

Pues bien, ahora, en la Universidad de Bristol, han descubierto que las arañas son capaces de detectar campos eléctricos gracias al pelo de sus patas.

De este modo levantan el abdomen, se inclinan y liberan un hilo de seda con el objetivo de dejarse llevar por la electricidad atmosférica.

Arañas vuelan con la electricidad atmosférica

Para comprobar que podían viajar a través del gradiente de potencial atmosférico, un circuito eléctrico entre la Tierra y la ionosfera, pusieron en marcha un experimento.

Para demostrarlo crearon una ligera brisa en un habitáculo; en otro la eliminaron, pero añadieron un potencial eléctrico similar al que existe en la atmósfera.

De esta manera, encendiendo y apagando el campo eléctrico artificial descubrieron que las arañas se hinchaban cuando el campo estaba encendido, y las fuerzas electrostáticas del campo por sí solas eran suficientes para impulsar su movimiento.

Erica Morley y Daniel Robert, integrantes de la investigación de la Universidad de Bristol, se manifestaron al respecto:

“Cuando uno piensa en organismos transportados por el aire, las arañas no suelen venir a la mente. Sin embargo, estos artrópodos sin alas se han encontrado a 4 kilómetros en el cielo, a cientos de kilómetros”.

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